jueves, 18 de noviembre de 2010

Palabras en el espejo...


Si los espejos reflejan las imágenes de los objetos que están frente a su cara porqué las palabras no pueden leerse correctamente a través de ellos??…acaso ellas nos enseñan que lo que nos muestran los espejos no es la realidad tal cual la vivimos…
Sé que hay una explicación físico-científica que me ayudaría a comprenderlo, pero para mí las palabras me dan una clara señal de lo engañosa que puede resultar esa lisa y brillante superficie.
También la literatura (que vive de las palabras…) me muestra la traición de los espejos como aquel tan cruelmente sincero con la madrastra de la bella Blancanieves o el espejo que atrajo a la pensante Alicia a cruzar hacia el otro lado…
…Yo sé que las palabras mostrándose invertidas me advierten que no todo lo que muestran los espejos es real …que la mujer que veo en el cristal reflejada es solo la imagen de una parte de mi, solo una mínima capa externa que recubre mi ser…
Y quizás por eso prefiera las palabras a los espejos, porque ellas me permiten mostrar lo que hay dentro de mi y así sí completar mi reflejo…
Patricia
Imágen: una palabra que se reflejó en mi espejo. La fotógrafa: Mágalí.

sábado, 30 de octubre de 2010

Palabras a tus nuevas palabras...


No tengo ningún comentario ni he leído tu nuevo libro pero solo saber que escribes me inspira escribirte…
Quiero sumergirme en ese mundo de tus discursos que aunque te negaras a pronunciarlos estoy segura que las palabras te obligaban…es que ellas te eligieron para cobrar vida en cada letra, en cada sílaba que escribes…es que cada palabra por ti dibujada se nutre de tu magia, y así, Gabo y grafema, crean el universo extraordinario al que yo admiro…solo de la unión, casi carnal, entre hombre y palabra se puede haber gestado tu obra…
Estoy segura que las palabras te eligieron…para que siendo trazadas por tus manos viajaran a otras manos, a otros ojos, a otras mentes…a otros corazones…
Patricia
Palabras para GABO que ha sacado un nuevo libro

lunes, 25 de octubre de 2010

Miradas apagadas...



Ella tardó más que de costumbre en elegir la blusa y la falda que vestiría ese día. Sabía por tantos años de mirar su figura en el espejo, que no era una belleza, ni siquiera una mujer interesante, pero esa tarde se sentía diferente, puede que el motivo fuera el brillo de sus ojos que habían cambiado desde que se sintió observada por él…
El peinó su cabello con mayor esmero que otras veces, trataba de ocultar las canas y los espacios vacíos que el pasar de los años habían dejado en su cabeza. Se afeitó a conciencia y buscó en su armario lo que vestiría. El sabía que las mujeres no lo miraban, que pasaban a su lado sin notarlo por eso le sorprendió tanto que ella se ruborizara cuando la contempló por primera vez.
Desde que sus ojos se descubrieron en ese bar donde habían coincidido por casualidad al salir de sus trabajos sus vidas habían sufrido algunos cambios, se sentían ambos un poco inquietos, los días se hacían eternos esperando con ansiedad la hora en que cada uno se sentaba en su mesa del local haciendo como que tomaban café mientras se espiaban mutuamente, muchas veces de sus labios escapaban largos suspiros y las canciones de amor que antes les resultaban indiferentes ahora lograban acelerarles el corazón.
Pasó mucho tiempo desde ese primer cruce de miradas, pero cada uno seguía en su lugar, jugando un juego de mirarse y no mirarse, de sonreírse tímidamente, de mostrarse interesadamente desinteresados…
Ese día ambos, cada uno en su soledad, habían decidido dar un paso más y acercarse al otro y solo ese pensamiento no los había dejado dormir.
Llegaron como siempre, casi juntos, ocuparon cada uno su pequeña mesa, ordenaron como siempre, solo que esta vez el tomó su taza y caminó hacia ella…el corto espacio que los separaba le pareció larguísimo, mientras avanzaba pensaba que posiblemente ella ni lo miraría, que se reiría de el como ya le había pasado con otras mujeres, que lo humillaría como otras veces lo humillaron…
Ella estaba decidida a mirarlo esta vez y mostrarle en esa mirada todo su interés…quiso hacerlo y el miedo la paralizó, temor a no ser correspondida, a quedar ridículamente expuesta, a no tener una devolución a su mirada…
El deshizo el espacio recorrido y se hundió en su silla sin quitar la mirada de su taza de café…ella no se movió, ni movió ningún músculo que la delatara…ambos parecían firmes estatuas que solo mostraban estar vivas por el movimiento tenue que exigía la respiración…
…Se fueron del bar, cada uno con su soledad y con los ojos apagados y nunca más volvieron a cruzarse….
Patricia.
Imagen: Van Gogh, El café nocturno de la Place Lamartine de Arlés, 1888,
óleo sobre lienzo, 70 x 89 cm, New Haven(CT), Yale University, Art Gallery

martes, 14 de septiembre de 2010

Mis palabras...Un hombre decidido


Esta historia se metió en mi cabeza una madrugada y no me dejó dormir…como modo de vengarme de esas horas de sueño que me quitó decidí escribirla…así quedó:

Un Hombre decidido

Se levantó cómo todas las mañanas y se sentó a tomar el oscuro y amargo café de todos los días. Se enfrentó al espejo y descubrió que tenía que afeitarse pero decidió no hacerlo, al fin y al cabo nadie se daría cuenta de su desprolijidad.
Llegó al trabajo, saludó y se encerró en su oficina. Durante el día muchas personas entraron y salieron, firmó papeles, completó formularios, respondió mails…al final de la tarde llevó sus manos a su rostro cansado y fue allí cuando la áspera devolución que recibieron sus dedos le sirvió para confirmar lo que pensó en la mañana…nadie se había dado cuenta de su incipiente barba.
Fue allí donde comenzó a tomar pequeñas decisiones, como revanchas…Una mañana llegó a su lugar de trabajo y no saludó…comprobó que nadie se molestaba en reprochárselo y siguió negando su saludo…después dejó de asistir al espacio que destinaban para el descanso y el almuerzo y solo se quedaba en la oficina dejando pasar el tiempo…ningún otro empleado se acercó hasta allí preguntando por su ausencia.
La decisión más importante se le ocurrió frente a su taza de desayuno…no iría a trabajar, ni esa mañana, ni la siguiente…el teléfono no sonó, nadie llamó requiriendo el motivo de su desaparición.
Así fue que dejó de cocinarse porque le alcanzaba con su líquido oscuro con olor a café y con las galletitas que le vendía el chico que día por medio golpeaba a su puerta…dejó de leer los diarios cuando se dio cuenta que las noticias de hoy eran similares a las de ayer…y hasta dejó de bañarse porque le parecía que era innecesario si no pensaba salir…
Un día el control remoto de su televisor se quedó sin pilas y no se preocupó en acercarse a apagarlo así que siguió encendido como un suave ronroneo que le recordó a su gato que había huido quizás en busca de manos que lo acaricien…
Encontró en su viejo sillón el lugar ideal para pasar el día…los días… la vida…allí estaba cómodo, se sentía cálido, su figura y el sillón una sola forma…solo algo le molestaba…un ruido, un monótono e insistente sonido…estaba decidido a silenciarlo.

Y así lo encontró el nuevo día…en la misma posición…en el mismo lugar, y en el rostro la satisfacción de haber logrado su último cometido…callar el sonido del latir de su corazón…

Patricia

jueves, 9 de septiembre de 2010

Palabras maestras

Y vos esperas anhelante en la puerta de la salita, hay motivos para tu ansiedad…30 nuevas caritas que están esperando conocerte…
Intentas reconocer a algunos que son hermanitos de otros alumnos, o que los viste una vez, o saludaste en la entrevista…Y ellos que solo saben tu nombre o te vieron un día que vinieron con mamá…
Y ya entraron…los que no lloran se sentaron…están los que te miran serios, los que te quiero contar todo, los que quieren tocar todo!!...
Y uno de los nene se prende de tu pantalón y te dice que no lo dejes…y otra nena que no te suelta el guardapolvo…un chiquito que te llora en el oído y te dice que sos mala, mientras otro te dice que te quiere…uno reclama por su mamá y otra nena te anuncia que se va a su casa…
Y pasan los días y los vas conociendo, y ellos te van conociendo…y las lágrimas de los primeros días se transforman en risas, en canciones, en cuentos compartidos.
Y te alegras con cada uno de sus logros pero también te entristeces con sus tristezas…te asombras de su imaginación y te sorprendes de su sinceridad.
Sos un poco mamá, algo de mago, cantante, enfermera que cura golpes y corazones, bailarina, comediante…
Y con el tiempo vas descubriendo que algunas de las cosas que hiciste quedaron guardadas en el recuerdo de muchos de los chiquitos que estuvieron a tu lado y ese es el mejor regalo que podes recibir por haber elegido lo que más te gusta….SER MAESTRA…

Patricia

viernes, 27 de agosto de 2010

Mis Palabras...Esa tarde



Lo que van a leer más abajo es un cuento corto que surgió de un juego literario que Laura incentivó en mí…me gustó como quedó terminado y quise compartirlo…espero que lo disfruten como yo disfruté al escribirlo…

Esa tarde…
Esa tarde, de regreso a casa, algo extraño pasó que no supe comprender…iba de la mano de mamá dispuesta a cruzar la calle pero un temblor especial en sus manos seguido de un fuerte apretón obligó a que la mirara…pude ver que no solo eran sus manos las que temblaban sino que todo su cuerpo estaba recorrido por apenas perceptibles movimientos…pero lo que más me impactó fue la palidez de su rostro y sus ojos enormemente abiertos como tratando de ver más allá de lo que se puede captar a simple vista…
Le hablé, pero ella no parecía oírme y su mirada permanecía fija en un solo lugar…hacia allí dirigí también mi pequeños ojos buscando el motivo de su extraña conducta…en ese lugar solo se encontraban sentados en la mesa de un bar una pareja que tomados de la mano se hablaban amorosamente…
Volví a mirar a mamá como preguntando que ocurría y descubrí que brillantes lágrimas se desprendían de sus ojos… observé después a quienes estaban en la mesa y vi que el hombre estaba de pie, nos contemplaba y tenía la misma e incompresible mirada que mamá…
Después solo recuerdo que el camino a casa fue, o así me pareció, el recorrido más largo que hubiese hecho en mi vida, producto del terrible silencio que ella se impuso y que se me ocurrió profundamente doloroso.
Solo un poco más tarde, ya sola en mi cuarto, creí entender lo sucedido cuando descubrí porqué los ojos de ese extraño no me eran desconocidos…solo tenía que mirarme al espejo y descubrirlos en los míos…

Patricia

martes, 29 de junio de 2010

Una palabra apasionada...


"...Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores.
Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende."
Extraído de “El mundo” de “El libro de los abrazos” de Eduardo Galeano.

La pasión es parte misma de la vida, es energía pura, combustible necesario. Sin pasión la existencia es solo una sucesión de hechos grises, de tierras planas, sin sobresaltos.
La pasión contagia, no pasa desapercibida, no se puede pasar cerca de ella sin notarla, las personas apasionadas encienden pasiones, contagian pasiones…
Hay grandes apasionados que trascienden épocas y pensamientos, que eligen la pasión como forma de vida aunque en ello se les vaya la vida…
Hay quienes tienen pequeñas pasiones que son suficientes para inyectar de energía su accionar…
A mi, una pequeña apasionada, muchas cosas me apasionan…la lectura de un libro…una buena letra de canción…las palabras me apasionan y que se dejen escribir por mí me sorprende y me entusiasma.
Aprender me apasiona…compartir lo aprendido mucho más…descubrir que siempre hay nuevas cosas que aprender alimenta mi pasión por el conocimiento…
…Leer, oír, gustar, sentir, pequeñas pasiones que dejo que se apoderen de mí…

Patricia.